Uno de los errores más frecuentes es confundir el testamento vital con el testamento ordinario. Son dos documentos radicalmente diferentes en cuanto a objeto, efectos y momento en que actúan. Ambos son importantes, pero no tienen nada que ver entre sí.
El testamento ordinario (o simplemente "testamento") es el documento jurídico por el que una persona decide el destino de sus bienes para después de su muerte. Regula quién hereda qué. Solo produce efectos una vez que el testador ha fallecido.
El testamento vital (denominado oficialmente Instrucciones Previas, Voluntades Anticipadas o Directivas Anticipadas según la comunidad autónoma) es un documento completamente distinto. En él una persona expresa sus deseos sobre los tratamientos médicos que quiere o no quiere recibir si queda incapacitada para expresar su voluntad. No tiene nada que ver con bienes ni herencia.
| Característica | Testamento vital | Testamento ordinario |
|---|---|---|
| Nombre oficial | Instrucciones Previas / Voluntades Anticipadas | Testamento notarial, ológrafo... |
| ¿Qué regula? | Tratamientos médicos y cuidados al final de la vida | Distribución del patrimonio tras la muerte |
| ¿Cuándo actúa? | Cuando la persona no puede expresar su voluntad (incapacidad) | Tras el fallecimiento |
| Ámbito | Sanitario | Patrimonial y sucesorio |
| ¿Ante quién? | Ante notario, 3 testigos, o registro autonómico | Ante notario (o puño y letra para ológrafo) |
| Coste | Gratuito (ante testigos) o ~80€ ante notario | 80–200€ ante notario |
| Registro | Registro autonómico de Instrucciones Previas | Registro de Actos de Última Voluntad (RAUV) |
Son complementarios, no alternativos: