Guías prácticas sobre tipos de testamento, costes notariales, cómo redactarlo correctamente y qué ocurre si falleces sin haberlo hecho.
El ordenamiento jurídico español reconoce varios tipos de testamentos, siendo el testamento notarial abierto el más habitual y recomendable para la gran mayoría de ciudadanos. En él, el testador manifiesta su voluntad ante el notario, quien la recoge y da fe del acto.
Es el escrito de puño y letra por el testador, sin notario. Tiene la ventaja de ser gratuito y poder realizarse en cualquier momento, pero presenta riesgos importantes: cualquier error formal puede invalidarlo, y no queda registrado en el RAUV. Tras el fallecimiento debe ser protocolizado ante notario.
El precio del testamento notarial está regulado por arancel oficial. Un testamento simple cuesta entre 50 y 120€. Si incluye cláusulas especiales o inventario detallado de bienes, puede subir hasta 200€. Las copias autorizadas tienen un coste adicional de 6–12€ cada una.
Qué bienes tienes, a quién los dejas y en qué proporciones, respetando la legítima de los herederos forzosos.
No tienes que ir al notario de tu municipio. Lleva el DNI/NIE en vigor y, si es posible, datos de los herederos.
El notario redacta, lee y explica el documento. Tras la firma queda inscrito automáticamente en el RAUV.
El original queda en la notaría. Guarda tu copia y comunica a personas de confianza dónde la has hecho.
Cualquier persona puede consultar si el fallecido dejó testamento a través del Registro General de Actos de Última Voluntad (RAUV), dependiente del Ministerio de Justicia. El certificado cuesta 3,70€ y puede solicitarse a partir de los 15 días hábiles del fallecimiento.