El conflicto más frecuente en las herencias españolas: la casa familiar en proindiviso. Uno quiere vender, otro quedársela, un tercero alquilarla... Las emociones se mezclan con los intereses económicos y la situación puede enquistarse durante años.
La mejor solución siempre. Los herederos acuerdan libremente: vender el piso, que uno lo compre a los demás, alquilarlo y repartir rentas, etc. Si hay acuerdo, puede formalizarse ante notario sin coste judicial.
Un mediador neutral facilita el diálogo. Más rápida y barata que el juicio. Muy recomendable cuando hay tensión familiar pero disposición de llegar a un acuerdo. El acuerdo de mediación es ejecutivo.
Un heredero compra las partes de los demás. Necesita financiación propia o hipotecaria. Los vendedores reciben su dinero y el comprador se convierte en propietario único. Requiere acuerdo sobre el precio.
Si no hay acuerdo, cualquier heredero puede ejercitar la acción de división de cosa común (actio communi dividundo). El juez, si el bien no puede dividirse físicamente, ordena la venta en subasta pública.
En muchos conflictos por la casa familiar, el problema real no es económico sino emocional: alguien siente que vender la casa es "traicionar" la memoria del fallecido, o que otros herederos no merecen lo mismo que él. Un buen abogado o mediador sabe trabajar también en esta dimensión.